miércoles, 12 de diciembre de 2007

MUJER EN LA HISTORIA: Investigación sobre Malinche



Malinche, Malinalli, lengua, Marina,...Doña Marina


El sueño de Malinche, Antonio Ruíz


(...) Después de que el agua habló, un gran silencio fue sembrado y sólo lo rompió el llanto de una niña (...)



En la región de Painala, en Coatzacoalcos, actual estado de Veracruz, nace Malinalli. (También conocida como Malintzin, que en náhualt significa: señora madre o madre princesa). El dios Tláloc - dios del agua y de la lluvia - se hizo presente ese día. Quizás por acompañar a esa niña que sería amiga del abandono, de la soledad y de la fuerza. El año de su nacimiento podría ser 1500, 1502 ó 1504. La hija del Tlatoani (señor o jerarca) de Painala y de su esposa, la niña que todo lo tenía para ser feliz. El nombre elegido fue Malinalli, que para los aztecas es la constante regeneración de la naturaleza, el cordón umbilical, la tenacidad. Malinalli es el día para crear alianzas que sobreviven las pruebas del tiempo. Llevaba su destino en su nombre. “(...)ese nombre será tu sino, el que por nacimiento te corresponde.(...)”


Según Díaz Bernal del Castillo, Malinche “desde pequeña fue gran señora y cacica de pueblos y vasallos”.

Seguramente su padre la tomó en sus brazos y sintió un gran orgullo por su niña. También por su mujer, que como buena azteca había triunfado en la batalla de dar vida. Su madre la besó y ahí comenzó el ritual del nacimiento. Primero se corta el cordón umbilical con una obsidiana preparada para la ocasión. Luego es colocada en el pecho de su madre. La partera entierra la placenta y parte del cordón en la tierra, con esto se le devuelve a la tierra su origen.

La costumbre dice que la parturienta que trae una niña al mundo, debe la bautizarla. La ceremonia se realiza a la hora que sale el sol. Tal vez Malinalli fue vestida con un pequeño huipil blanco y con las joyas de la familia. Su abuela paterna había atendido el parto, la ticitl, por lo que ella fue la encargada de presidir el bautizo. La diosa del agua es en la religión azteca la que da la vida: “(...)Ésta es la madre y el padre de todas nosotras, se llama Chalchiuhtlicue, la diosa del agua, tómala, recíbela en la boca, ésta es con la que has de vivir sobre la tierra.(...)”

Con la muerte de su padre, cambió todo este ceremonial en la vida de Malinalli. Su vida quedó en manos de su abuela paterna, ella le entregó toda la sabiduría azteca y el amor de una familia. Pues al morir su padre, su progenitora contrajo nupcias con otro importante señor, de cuya unión nació un hijo varón. Una vez que su abuela falleció, su madre, para evitar problemas de sucesión, habría vendido a Malinalli, a los cinco años de edad, como esclava, a unos comerciantes mayas – mercaderes de Xicalango (también existe la teoría que simplemente fue regalada). Sin saberlo, este hecho, transformará la vida de la mexica, cuando se encuentre con los conquistadores.

(...) por tercera vez en su vida, experimentaría un cambio total. Cuando el sol naciera, nuevamente la iban a regalar. (...)

Malinche sufría en cada cambio de lugar y de pueblo, necesitaba aferrarse a una tierra, sentirse que formaba parte de un grupo, de una aldea. Se esforzaba en hacer todo bien: molía el maíz, hacia ricas tortillas, creaba los más hermosos huipiles, sus manos tejían en el telar los más hermosos diseños que intercalaba en la tela del huipil. Pero por alguna razón nuevamente era regalada o vendida. A pesar de su fortaleza le tenía miedo al cambio. Cuánta añoranza de su abuela y de la milpa que ésta tenía. (Milpa: terreno donde se cultiva el maíz)

Pasados los años, los comerciantes mayas la intercambian (o venden) con pobladores de Tabasco. Luego, el jefe de esta región, la entrega junto con otras 19 esclavas, a Hernán Cortés como prueba de sumisión. Malinche es bautizada por el padre Juan de Díaz y entregada para el servicio del español Alonso Hernández de Portocarrero. Su nombre de cristiana es Marina.

Pero, ¿qué sintió Malinalli al ser bautizada en esta nueva religión? Un deseo tenía Malinche, la vuelta del dios Quetzalcoatl. En él cifraba sus esperanzas, porque sería el principal opositor a los sacrificios humanos. Ella estaba en total desacuerdo a como se gobernaba, tampoco estaba de acuerdo con la esclavitud. Anhelaba la época justa y gloriosa en que Quetzalcoatl gobernaba. Por
eso cifraba sus esperanzas en él.

Malinalli le gusta este Dios. Ella llevaba consigo una nostalgia de amor, y este Dios la hacia sentirse protegida. Esa señora blanca que cargaba a un niño en brazos. Era la madre, una madre que nunca abandonaría a su hijo, a sus hijos. Ella quería una madre así. Sin embargo, había un sentimiento que le hacía sentirse inmensamente feliz: el pertenecer a una comunidad, el sentirse acogida. Ese Dios que mencionan, dicen que es mi Padre y nunca me abandonará.

Estando entre los españoles y teniendo como señor a Alonso Hernández de Portocarrero, Hernán Cortés se entera de las dos lenguas que habla Malinche y se da cuenta de la utilidad que tiene. La mujer habla dos lenguas: el maya y el náhuatl, ésta última es la lengua de los aztecas. Es en ese momento cuando Marina se transforma en la lengua del conquistador y los dos se hacen inseparables en la historia de la conquista. Hernán Cortés era conocido entre los indígenas como el Malinche o simplemente Malinche, y ella comenzó a ser llamada doña Marina, como el español la nombraba en público.

En un comienzo, Malinche traducía del azteca al maya y la traducción del maya al español la hacia Jerónimo de Aguilar (español tomado prisionero por los mayas, en Cozumel, y posteriormente salvado por Cortés), pero se sabe que la azteca, no demoró mucho en aprender la nueva lengua, la lengua de la conquista.

La intervención de Malinche fue de gran ayuda para Hernán Cortés y su empresa de conquista. Es indudable que, más allá de su servicio como intérprete, Marina asesoró a los españoles sobre las costumbres sociales y militares de los nativos.

- En Cholula avisó a Cortés de la conspiración que supuestamente los aztecas y los cholultecas planeaban en su contra. Lo que el conquistador respondió con la cruel matanza que hizo de la población de esta ciudad.

- También fue de gran importancia sus comentarios religiosos y la visión pesimista que reinaba en el imperio de Monctezuma a la llegada de los españoles. Contó, además, la idea de que los aztecas creían que Cortés era el dios Quetzalcoatl que había vuelto. Cosa que lleno de optimismo y seguridad al español.

El gran dilema de Malinche. El ser considerada la lengua de Cortés, implicaba un gran compromiso. La palabra era su gran arma. ¿Cómo utilizarla bien? Servía a los conquistadores o defendía a su pueblo. Por otro lado estaba el imperio de Monctezuma, que se alimentaba de la sangre humana de su pueblo. Monctezuma era un rey cruel.
El conquistador Hernán Cortés, al parecer también estaba conciente de la gran ayuda de la indígena, por una frase que tendría su autoría, en una carta escribió: "Después de Dios, le debemos la conquista de la Nueva España a Doña Marina".
La gran mayoría de autores concuerdan en que, doña Marina tuvo un papel determinante durante la conquista de México. Bernal Díaz del Castillo le alaba repetidamente su compromiso con los conquistadores y su valor en la batalla. Recuerda también la alegría de los españoles cuando supieron que Marina había sobrevivido a la noche triste. Hernán Cortés se encontraba fuera de Tenochtitlan, la capital del imperio azteca, luchando contra Pánfilo de Narváez. En su lugar se quedó Pedro de Alvarado que es señalado como el culpable de la matanza que se llevó a cabo. Los mexicas celebraron una fiesta y mientras estaban desarmados fueron atacados por los españoles. Este acto provocó el levantamiento de los aztecas en contra de los conquistadores. Los aztecas celebraron con gran júbilo la derrota de las tropas de Cortés sacrificando a sus dioses los prisioneros que tomaron en el levantamiento. La caída final de la Gran Tenochtitlán demoró más de un año y para conquistarla, destruirla y prefundarla los españoles requirieron de la ayuda de miles de nativos aliados suyos y enemigos de los aztecas.

¿Qué pensaba Malinche de los españoles? Ella también pensó, en un comienzo, que los españoles eran los acompañantes de la serpiente emplumada o Quezalcoatl, y que éste estaba representado en la figura de Hernán Cortés. Quería creer en los presagios que hablaban del fin del imperio de Monctezuma. Uno que mencionaba a una espiga del fuego, una especie de cometa, que se paseó por los cielos una noche. Otro que se tradujo en el incendio que destruyó el templo del dios de la guerra, Huitzilopochtli. Y el que hizo hervir las aguas de una de las lagunas del valle de Anáhuac. Eran ocho presagios en total.
Pero luego, fue cambiando de opinión. Ya conviviendo más de cerca con ellos, percibió que eran humanos, no podían ser dioses. El interés que tenían en el oro, la hacia pensar así. Para los aztecas, el oro - el teocuitlatl - era un desecho de los dioses. El maíz era la verdadera semilla para ser consagrada, no el oro. Se percató que para los españoles el maíz no significaba nada, solo un alimento. Sin el maíz el hombre no podría vivir, el maíz era el que debía respetarse y tratarlo como algo sagrado, y no el oro.

Existía otra cosa que se le hacía difícil de tolerar en los españoles: el olor que expelían, el mal olor que emanaba de sus cuerpos. No se bañaban. Sus cuerpos y su ropa eran una mixtura de mal olor y el olor de los metales de sus armas. Ella y su pueblo tenían por costumbre el baño y la li
mpieza diaria. Cómo era posible que los supuestos dioses tuvieran tan mal olor.
“(...) los ojos de Cortés la desconcertaban: por un lado la atraían y por el otro le daban desconfianza.(...)”

Malinche y Cortés tienen un hijo, Martín Cortés. Considerado el primer mestizo, el primogénito de Cortés, pero también su hijo ilegítimo. ¿Qué sintió Malinalli por Cortés? ¿Qué llamó la atención de ella? Sin duda Malinche debe haber sentido una gran atracción por el conquistador. A primera vista se debe haber sentido impresionada por su físico, tan diferente al de los hombres de su pueblo. Blanco, alto, con barba, con muchos bellos, cabello castaño, ojos claros. Además del físico, la personalidad de Cortés: fuerte, con don de mando, con mirada escudriñadora. Tal vez se sintió segura y protegida. Qué distinto a los hombres que ella conocía. La cortesía y la forma de conquistar, de los españoles, a una mujer, en nada se parecían a los hombres indígenas. Se sentía a gusto a su lado. Quizás por primera vez se sintió una mujer, mirada como una mujer, a pesar de los niña que era (aproximadamente 15 ó 16 años).

Pero en Hibueras algo sucede en la mente de Cortés, sin mucha información, se sabe que el conquistador la casó con un español de toda su confianza: Juan Jaramillo. De esta unión nació una nueva mestiza: María. Con seguridad Malinche se debe haber sentido humillada en lo más profundo de su ser. Poco se sabe de esta relación. Al parecer fue feliz con Jaramillo, logró la tan anhelada libertad y la tranquilidad que Cortés no le pudo dar, por su afán de quedar en la historia como el gran conquistador de México.

La muerte de doña Marina, se mantiene en una nebulosa. Existe la teoría que murió alrededor de 1530 en su casa de la calle La Moneda. Unos historiadores proponen que murió de alguna enfermedad desconocida. Otros mencionan la idea que Cortés la mandó a asesinar, para que no declarara en su contra en un juicio que se le acusaba de infidelidad a la Corona de España.

El legado de Malinche es invaluable. Es considerada la madre del mestizaje. Y a pesar de lo que se pueda decir de ella (traidora), fue una mujer adelantada a su tiempo, al realizar tareas de diplomacia en la comunicación de los dos pueblos. Su carácter queda plasmado en la frase de Bernal Díaz del Castillo: es una “mujer de buen parecer, entretenida y desenvuelta”. Además muchos la describen como una hermosa mujer, fiel representante de su raza. Las obras que la mencionan, nos recuerdan que ella, sin proponérselo, fue la madre simbólica del mestizaje en México.
Para realizar este trabajo utilicé información de:
* ESQUIVEL, Laura. Malinche. Suma, Argentina, 2006
*DE MADARIAGA, Salvador. El corazón de Piedra Verde. Sudamericana, Argentina, 1998
* HERREN, Ricardo. Doña Marina, la Malinche.
* LÓPEZ DE GOMARA, Francisco. La Conquista de México.
* ENCARTA, Enciclopedia. 2000
* RAE. Diccionario de la Lengua Española. 2001
Y los siguientes sitios de internet:
* DÍAS DEL CASTILLO, Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España
* La Fundación Biblioteca Virtual don Miguel de Cervantes
* Mexicodesconocido.com.mx
* Enciclopedia Libre Universal en Español
* Revistamargen.org

2 comentarios:

Cocos dijo...

Estimada Carmen Gloria. Me gusta mucho tu forma de ver la vida, y este relato sobre Malinche.
Solo te hago dos precisiones, espero no me lo tomes a mal. El grupo étnico mal llamado Azteca son los Mexicas, digo mal llamado Azteca porque esa palabra la invento Humboldt cuando visitó México allá por 1808, aproximadamente, el se basó en la leyenda del los Mexicas, que salieron de Aaztlan y vagaron por más de 80 años hasta encontrar el águila devorando la serpiente. Por otro lado (esto lo enfatizo nada más por que en tu relato, lo mencionas, pero creo que hay que ser más enfáticos), hay que recordar que antes del desembarco de Cortez en la Villa de la Vera Cruz (que no es donde esta Veracruz actualmente), lo que es actualmente México estaba dividido en muchas Naciones que en esa época estaban dominadas por el Imperio Mexica y, como Imperio, vivían del trabajo de esas Naciones y por esa razón todos estos pueblos sojuzgados por Tenochtitlan (capital de los Mexicas) estaban esperando el momento de vengarse y, Cortez les dio ese momento. Por esta razón a Malinche se le ha juzgado muy mal, pues la ingrata historia que nos cuentan en la escuela, la ponen como una traidora a México, cosa que no puede ser, ya que en esa época no existía México como Nación.
Por último, hay una diferencia entre Rey y Emperador, Moctezuma era Rey y Emperador (Rey de los Mexicas y Emperador de todos los pueblos que sojuzgó), y realmente para poder mantener un imperio como el Mexica, se tenía que ser cruel y sanguinario, eso ha sido la historia del mundo, solo ve cualquier Emperador del mundo en la historia y te darás cuenta. Por ejemplo, el Gran Napoleón Bonaparte, cuando invadió España, hubo matanzas muy crueles. Lo mismo el imperio Romano, todos los Emperadores (no solo Caligula y Nerón) fueron sanguinarios, es el precio de mantener un Imperio, no se diga nuestros vecinos del Norte, fueron muy crueles y sanguinarios cuando nos robaron la mitad de nuestro territorio, fusilamientos a la población solo por sospechar, allá por 1846.

Disculpa por este intromisión a tu escrito, y te reitero, me ha gustado mucho, pues se ve que quieres saber sobre las mujeres mexicanas que de una u otra forma han dejado su presencia en nuestra historia.

Te mando un afectuoso saludo

Carmen Gloria Ampuero Sánchez dijo...

Querida Fernanda, muchas gracias por tu comentario. Lo vi cuando me lo enviaste, pero tenía una carga enorme de trabajo. Ahora con más tranquilidad, lo leí con atención. Muchas gracias por tu información no sabía que Humboldt era el creador del término Aztecas. Para hacer este trabajo me base en la bibliografía que viste al final del texto, y en alguno debe haber estado ese error.
Tienes toda la razón en tu comentario sobre los Emperadores a través de la historia.
Y estamos de acuerdo en la ingrata historia que se cuenta en los colegios de Malinche y la idea de traición que va asociada a su nombre.
Aprovecho de contarte, que esto lo escribí cuando estudiaba Historia y Periodismo al mismo tiempo, pero dejé la Historia por el Periodismo, que es a lo que me dedico ahora. Estudié casada y con hijos y dos carreras fue demasiado agotador, entonces dejé historia.
Fue un gusto leer tu comentario, y muy agradable saber qué a alguien le importa.
Muchos cariños y felices fiestas de fin de año.
Carmen Gloria Ampuero S.